lundi 1 février 2010

El Egipto de las Américas


Al norte de Perú, es el apodo que se le suele dar, testimonio de la riqueza arqueológica pré-inca que esconde: Chiclayo, Trujillo, Chachapoyas, Chavín de Huantar, a menudo dejados de lado por los viajeros, apresurados por llegar al sur. Una lastima. Los vestigios de las culturas Chimu y Moche en Trujillo dejan boquiabiertos. Los Moches, entre 100 y 900DC construyeron allí sus monumentales templos funerarios Huaca del Sol y de la Luna. Pirámides en las que cada estado de desarrollo anterior de la dinastía estaba enterrado con ladrillos de adobe, erigiéndose encima de él una planta aún más amplia y majestuosa, dándoles ahora dolores de cabeza a los arqueólogos, que no saben como excavar sin destruir. Poco después de que llegaron a su fin, a su decadencia – sequía de 30 años, inundaciones devastadoras, EL Niño seguramente tuvo su parte de culpa -, nació la civilización Chimu, que dejo en Trujillo la ciudad pré-hispánica más grande de Perú: Chán-Chán, maravillosa obra de barro de 20km2. Antes de ser conquistados por los Incas y Túpac Yupanqui, en 1450.

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