mercredi 7 octobre 2009

Vamonos pa el sur


Dejo atrás Caracas y me voy para el Sur; el sureste mejor dicho: la jungla y la gran sabana, la parte más exótica de Venezuela. Allí se esconden, entre otras maravillas, el Salto Angel y el Roraïma. Desde Maracay, centro importante a dos horas de Caracas, me subo a un buscama para lo que acunara numerosas de mis noches: unas cuantas horas sentado en un bus congelado, con el aire puesto a tope. No sé porque, pero es como si cuanto más frio, más lujoso el bus y su compañía. Una burrada, cierto, que obliga a llevarse saco de dormir y anorak, cuando hace 25 grados fuera.
Ciudad Bolívar, punto de partida para las excursiones en la Gran Sabana, es una simpática ciudad cuyo centro colonial colorido, en las orillas de Rio Orinoco, es muy acogedor... de día. Deambular por sus calles pavimentadas alrededor de la plaza Bolívar, entrar en los humildes restaurantes criollos escondidos en casas rosas, azules o amarillas para finalmente acabar recorriendo el largo paseo en la orilla del Orinoco, animado día tras día, sin excepción, por la cantidad de puestos de comida y de venta de todo tipo de chisme que pueblan su mercado. En un ambiente bañado con música, claro: en cada esquina suena algo de reggaetón o de salsa. De noche, la urbe se convierte de repente en ciudad fantasma: a las 6 cuando anochece, las calles se vacían en un guiño de ojo, las tiendas cierran y cae casi siempre un chaparrón tropical guapo que acaba con las últimas almas que no se han escondido. La inseguridad y le delincuencia siguen siendo muy altas aquí.

1 commentaire:

  1. Je n'ai toujours pas appris l'espagnol mais j'ai compris que j'aurais du te rendre ton pull avant ton départ

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